Hacia un modelo sostenible de Organización relacional y de las personas

Invitado por el Centro de Educación a Distancia (Teleduc), de la Universidad Católica de Chile, hemos tenido la oportunidad de participar en la primera ‘Expo de Educación Continua y Capacitación 2011′, apartado de ‘workshops’, cuyo objetivo era… “dar a conocer los desafíos que marcan los avances en Educación Continua; tendencias, modelos efectivos de capacitación, ventajas del E-learning, marco regulatorio, gestión por competencias entre otros temas”. Paralelamente , se podía visitar una  “oferta de Educación Continua y Capacitación nacional, a través de una FERIA, con más de 30 instituciones, empresas y organismos líderes en la materia”.

Con este planteamiento, me pareció oportuno reflexionar acerca de ¿para qué una educación y capacitación  contínua?.  En efecto, estando todos de acuerdo en la necesidad de un aprendizaje permanente,  ¿para qué un  aprendizaje permanente?, ¿a qué percepción de la realidad actual debe responder dicho requerimiento?.

Desde  nuestro  punto de vista, pensamos que estamos siendo testigos, y a la vez actores, de un mundo en transformación, distinto del que procedemos e impredecible,  cuya característica principal, es su naturaleza compleja (la era de la conectividad). En efecto, habitamos en un mundo hiperconectado e interdependiente,  desde múltiples dimensiones o perspectivas (económica, educativa, medioambiental, social,…), que podríamos decir conforma un sistema global de sistemas.

Nos encontramos, pues, ante una nueva clase de situaciones o problemas (complejos) que, a la hora de enfrentarnos a los mismos, nos requiere no solo cambiar nuestra forma de pensar y percibir la realidad (pensamiento sistémico), sino también la adopción de una nueva cultura digital, de interdependencia y sostenibilidad. Denominamos como ‘brecha de la complejidad’, a la dificultad que conlleva la asimilación y práctica de dichos requerimientos y que, a su vez, constituye el principal reto al que nos enfrentamos en la actualidad.

Asi, pues, en este entorno, es en el que deberíamos contemplar nuestro aprendizaje permanente. Un aprendizaje como soporte de la adaptación permanente al nuevo entorno global, en red y complejo. Desde una perspectiva corporativa (‘top-down’), necesitamos reflexionar acerca de la organización y dinámica de las empresas u organizaciones en dicho entorno. Para ello se propone un ‘modelo de Organización relacional y de las personas’ (menos mecanicista y mas òrgánico’, como un ‘ser vivo’),  los ‘principios de organización sostenible’, requeridos por la ‘brecha de complejidad’ actual, y por último, se propone el perfil ‘eAprendiz’ (base del perfil eProfesional), como estrategia (bottom-up’) de adecuación personal y corporativa.

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